domingo, 10 de septiembre de 2017

Valdivia



Por un rincón de mis raíces,
Por el camino de mis sueños
Ilumina un bosque helado
una costa embravecida.

Sabores ahumados
que viajan por la enredada vía
por puentes escondidos
que llevan a caminos perdidos
sin entradas ni salidas
ni vergüenzas ni tapujos.

Coronada por el oleaje
de lúpulo amargo y tentador
que se pasea en la competencia
que atrae a desconocidos
a enamorarse de Valdivia.                              
                                                                                     
Sentados en la plaza
anhelan un trozo de sol mezquino
que se filtra tímidamente
por la red de hojas sobre nuestro techo.

De libros y poemas
de teatro en invierno
de pintura sobre el río
de cine terror en el pueblo.

Y aunque en el futuro como en el pasado
fuese por desastre sacudida
aguanta elegantemente
como catedral mil veces renacida.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Memorias

Hay un diario en algún lugar, lleno de historias, de hechos cotidianos y de aventuras decisivas en la formación del carácter del personaje en cuestión.
No hay páginas para llenar, solo cuentos que no conocen la luz, hojas acartonadas y letras desgastadas.
Esta por ejemplo, el nacimiento propio, el recuerdo del canal de parto. La habitación que no era el hospital y las ampolletas que por ahora eran de cera, no existía la anestesia por lo tanto se escuchan los gritos afligidos mezclado de esperanza por la nueva vida que viene en camino. Una viejita recibiéndome  del otro lado, recuerdo perder la tibieza acuática del saco que fue mi hogar para dar paso al calor de la cocina a leña.
Recuerdo mis primeras palabras y la conciencia de otras vidas que nunca se borraron de mi cabeza, me sentía tan adulto tan pequeño.
Recuerdo la juventud de mis padres, sus conquistas, sus rebeldías, sus cabelleras alocadas y más allá de los hombros en épocas complejas.
Recuerdo guerras extranjeras, donde gane, perdí, mate y me mataron.
Recuerdo vivir en un castillo, recuerdo haber sido vampiro, también haber sido atacado por unos colmillos.
Escenas donde era un Rey, una princesa, un mendigo, un policía, una mascota, un árbol en el parque donde jugaron mis nietos. Tanto vivir y tanto morir y he atesorado cada vivencia en el mismo libro, está ahí, existe para no ser leído. Cometí los mismos errores una y otra vez, como también deje de tropezar con la misma piedra, agradezco las experiencias y la capacidad de poder retenerlos en mi memoria.
Hoy soy energía, porque experimente todo lo que un cuerpo puede vivir.
 Hoy miro mi diario de vida, que está entre rocas en un territorio desconocido en una playa perdida, ya no puedo leerlo porque no tengo manos que puedan palparlo, soy espuma, soy viento, soy naturaleza, soy conciencia.




martes, 22 de agosto de 2017

Elena


 Estaba con ella en la cama, estaba reposando después del vaivén de una noche helada para otros, para mi llena de calor y buena compañía. Su espalda desabrigada se eriza, y suenan los primeros bostezos de la flojera  que dicen “quedémonos en éste, nuestro nido, toda la mañana”, Elena se gira me mira románticamente hasta que el viento suena y seguido chillan las escaleras, sus ojos se dilatan y ya no me mira enamorada, se levanta asustada, me sacude y me empuja hacia el closet, me esconde de algo… o de alguien. Acto inmediato la puerta se abre, veo entre espacios que una mujer la abraza, una mujer igual a ella, la huele y se da cuenta de que otro estuvo sobre ese cuerpo, boicoteando su real aroma, que otro estuvo en la cama. Que no mire hacia el armario, parece bestia oliéndolo todo,  ya lo sabe todo… qué, quién y por qué. De pronto habló una voz quebrada. El llanto femenino me aterra. ¡Quién me manda a meterme en este culebrón venezolano!



(Consigna  de “Escribidores” hacer un texto que al final lleve la frase:
 ...De pronto habló una voz quebrada. El llanto femenino me aterra. Quién me manda a meterme en este culebrón venezolano...
cita del libro “La Uruguaya” de Pedro Mairal, 2016)

Querido café

No me gustas, por lo amargado por lo caliente
Porque tus sorbos me producen taquicardia, y eso duele.
Te crees más que el mate y la leche
Porque acaparas selfies con los mas creídos
Pero sepa usted que no es tan glorioso
Porque una minoría no se entrega a su egolatría
Ni con azúcar ni con Stevia
ni con espuma ni con crema
Quizás frio y en verano, tipo frappucccino
Fuera de Starbucks, en el jardín de mi casa
Permita una reconciliación espontánea
 Un paso a quererte como eres,
Solo si aceptas que ni amargo ni ebullido te necesito.



(Primer ejercicio de taller "Escribir en tribu" 2017, la consigna era describir el café sin ocupar la palabra "café" ni otras muy obvias de sus caracteristicas, ahora agregue la palabra innombrable en el titulo nada mas porque ya fue la consigna )

domingo, 20 de marzo de 2016

Arbol sin vida




Es una semilla que aparece cobijada por la humedad y la calidez, no quiere nacer pero la evolución la hace emerger al exterior, a respirar ese aire de tan variados temperamentos, a veces tan sincero y amable y otras tan cruel y frío, salen mas hilos de este frágil y delgado tronco que como dedos de la mano intentan moverse, buscando independizarse y tocar el cielo, cada uno busca tocar una estrella diferente y entre ellos chocan sin palpar nada nuevo, ninguna de esas chispas en el firmamento, nada sorprendente. 
Cada cambio de hojas, cada caída de pelo es un avance doloroso, un ciclo que trae nueva ropa pero no es suficiente porque aun no alcanza su deseo. No así no se puede, el tronco se ha hecho mas grueso y ha ganado altura, es frondoso, su follaje verde intenso hipnotiza a los pájaros que danzan en sus ramas y los insectos forjan sobre él un hogar junto a sus familias, pero se huele su ceño fruncido, su cólera por no tener lo que anhela, tan patéticamente molesto por un simple antojo, vive inmerso en un sentimiento humano seguramente contagiado por ellos, que bajo él hablaban de todas esas necesidades banales y esas competencias absurdas, un veneno inquietante fue echado en sus raíces, ¡que la natural belleza lo salve!, que sus ojos se enamoren de otra, porque sufre y se va la vida sin vivirla y no hay peor vida que vivirla muerta.


Vive


Soy hombre y quiero verte feliz, eres mujer y crees que te quiero hacer daño.
Los años de tortura han acabado, ya no nos temas
 Abrázame, no te quiero para mí, solo me ofrezco para ser el reposo de tus cariños y mañas
No te castigues por no verte como sueñan otros
 Eres tu, eres hermosa
Vive el amor con quien quieras, siempre consciente de lo honesto de tus sentimientos
Sentimiento, esa es la clave
No te entregues a la superficialidad, con sentimiento todo te será correspondido
Así también lo haré yo, y quien sabe te vuelvo a  ver
Y si no, confiado en que nunca cambiaste

Que solo perdiste ese miedo infundado, haz encontrado la felicidad plena 






sábado, 14 de noviembre de 2015

No, no lo es

Sinceramente no creo que sea hipocresía, lamentablemente es costumbre...sí, me ha tenido dando vuelta la cabeza los atentados de Francia y sí, me ha dado vuelta menos en la cabeza la guerra en oriente Medio y no es hipocresía insisto. Pero que puede pensar uno si desde chico las primeras imágenes de conflictos bélicos suceden en un lugar el cual no ha cambiado, un lugar que por la información que ha llegado a mi cabeza desde que tengo memoria pareciese que nunca ha tenido paz, que para los que no quieren pelear no queda de otra que de escapar. Pero cuando pasan atentados en lugares que comúnmente no es de conflictos mayores... piensas que para los que escapan de la guerra hay menos posibilidades de pillar paz fuera de sus países, que la plaga de la violencia seguirá avanzando hasta esos lugares que cuando soñamos nos recuerdan cosas mas positivas. No es hipocresía ... es resignación, a que hay lugares peleando hace tanto tiempo que no hay esperanza de que cambien por lo tanto te acostumbras a sus noticias hasta crear "insensibilidad" piensas que esa gente no existe, no sufre, no hay guerra y chao te olvidas, porque desde acá nada puedes hacer y para colmo crees que todo quedara ahí, enfrascado en un lugar desdichado y no te tocara, hasta que toca a otro quitandole hasta ahora su afortunado destino y te asustas, te da pena, pero después queda el miedo a que nos toque.